La tragedia que desató múltiples interrogantes legales y forenses
El 10 de julio de 2026, se desató uno de los incendios más grandes en la historia del Paraje de Almocáizar, España, provocado por la caída de dos postes eléctricos. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha declarado que el incendio comenzó en una cuneta a lado de una carretera, a raíz de un cable roto entre dos puntos de electricidad. No obstante, pese a ser atacado por los efectivos de bomberos, como consecuencia del viento, se expandió a gran velocidad a lo largo de 15 kilómetros en dos horas cobrándose la vida de más de una docena de personas.
Esta tragedia ha dejado una profunda huella emocional entre los pobladores y en toda España pero también abre una ventana de análisis sobre los incendios con víctimas mortales.
El trabajo del Servicio de Criminalística (SECRIM):
En grandes siniestros como los incendios forestales o urbanos-forestales, la identificación de las víctimas se vuelve especialmente complicada representando un desafío técnico. Los especialistas en medicina legal y ciencias forenses luchan contra la destrucción de la prueba, la degradación de los restos calcinados y a la complejidad burocrática derivada del origen extranjero de las víctimas.
- La destrucción de la prueba: La manipulación humana y la propia naturaleza son capaces de destruir y degradar las cadenas de ADN, conservando fragmentos tan pequeños que se vuelve casi imposible obtener un perfil genético válido; sin embargo, en este caso el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil logró extraer con rapidez los perfiles genéticos de los cuerpos en sus laboratorios de Madrid.
- Metodología: Debido al avanzado estado de carbonización, en algunos casos, la identificación humana no se puede realizar con métodos de identificación tradicionales como el lofoscópico o los rasgos físicos, sino que se recurre a métodos odontológicos o análisis genético (ADN), no obstante, este análisis requiere cruzar esos datos con muestras biológicas de familiares directos. Es este cotejo lo que permite finalmente determinar fehacientemente la identidad de la víctima.
- Origen extranjero de las víctimas: A cuatro días del suceso, este cotejo aún no se ha realizado en todos los cuerpos. Al tratarse de ciudadanos procedentes del Reino Unido, Bélgica, Francia y Estados Unidos, en algunos casos, se han solicitado los archivos genéticos existentes en sus países de origen; y, en otros casos, los familiares han tenido que viajar desde los países de origen para poder realizar la recogida de muestras de referencia.
A pesar de estos factores, el trabajo coordinado de los forenses del Instituto de Medicina Legal de Almería, los especialistas en Criminalística y los consulados de los países involucrados, se ha podido avanzar con gran rapidez en los análisis genéticos.
“En el Derecho, la verdad no se presume; se construye a partir de pruebas.”.
De la Pericia al Juzgado
Lo más importante en casos como este es la prueba pericial. Parte de las labores de la Policía Científica es determinar el origen del siniestro para posteriormente permitir una correcta calificación penal y determinar si se trató de un suceso producto de las condiciones de la naturaleza o si hubo algún tipo de imprudencia o dolo por parte de alguna persona.
En este sentido, sin informe pericial sólido, no puede haber condena. Estos informes aportan la prueba de cargo objetiva para romper el principio de presunción de inocencia.
Finalmente, más allá de la responsabilidad penal, el informe pericial constituye un pilar fundamental para dirimir la responsabilidad patrimonial, ya que si se determina que hubo una falta de mantenimiento o la conservación de los postes eléctricos, se podrían reclamar indemnizaciones por responsabilidad civil contra la compañía eléctrica propietaria de la infraestructura.
"La diferencia entre una tragedia accidental y una negligencia punible reside en los detalles. Investigar no es solo un procedimiento, es un deber ético con las víctimas y la sociedad."